
ALEJANDRO
ZORATTI CALVI
Estamos construidos sobre las diferencias y para sostenerlas se necesitan fronteras, pero llegará un estado en el que todo será lo mismo.
Mi práctica artística se sitúa en la intersección entre el orden geométrico y la entropía material, explorando cómo los objetos y las superficies transitan estados de liminalidad. Me interesa el momento en que una forma deja de ser un objeto funcional para convertirse en una presencia puramente fenoménica.
A través del uso de materiales industriales y domésticos busco tensionar la relación entre lo táctil y lo visual. Mi metodología emplea sistemas aleatorios como una herramienta de composición estructural; sin embargo, más que el azar, mi interés radica en el determinismo que surge de estos procesos. Al utilizar reglas prefijadas para determinar la disposición de los elementos, permito que la obra se organice bajo una lógica autónoma que trasciende la voluntad subjetiva. El resultado no es una improvisación, sino una cartografía del orden subyacente, donde lo imprevisto se manifiesta con la precisión de una ley natural.
Un eje fundamental es la investigación sostenida sobre el fenómeno del rebote lumínico. A lo largo de los años, he profundizado en el aprovechamiento de su comportamiento perceptivo, donde la luz deja de ser un agente externo para manifestarse como un material constructivo que emana de la propia superficie. Mediante el uso de acabados blanco satinado, aristas de precisión e iluminación cenital, logro que la obra genere una irradiación propia, una luminiscencia que desafía la percepción y dota al objeto de una presencia atmosférica, una luminiscencia que desafía la percepción del espectador y dota al objeto de una "aura" tecnológica y espiritual a la vez.
En última instancia, mi trabajo rescata una memoria material, para conducir a una reflexión sobre un futuro lejano posible. Estas piezas operan como sedimentos de una civilización futura, donde el residuo se transforma en una nueva materialidad y la obra propone un asombro duradero mediante la manipulación técnica del vacío, la luz y el tiempo.

La historia del universo es la de una distinción que se desvanece. En este cuerpo de obra, la materia renuncia a su jerarquía: lo macroscópico y lo nanoscópico colapsan en una sola gramática visual. A través de superficies seccionadas y reconfiguradas, cada pieza registra un estadio en la eliminación de toda frontera; el corte es ruptura pero también la apertura hacia un nuevo orden donde la entropía es el tránsito hacia la sustancia única.
Frente al determinismo que niega el azar, el cubo/dado/perinola operan como motores de una nueva causalidad. Si “dios no juega a los dados”, el artista los lanza para forzar al sistema a revelarse, permitiendo que la probabilidad dicte la sentencia sobre el plano. Estamos en la zona donde el dato se convierte en murmullo y la materia en pura probabilidad.
Esta obra propone un atlas de la desintegración organizada. No observamos el fin del mundo, sino su transición hacia la entropía máxima, el punto de equilibrio donde el silencio es absoluto, la información ha sido distribuida por igual, la probabilidad se agota y el orden y el caos se vuelven, por fin, indistinguibles.

S/T, 2026 - Acrílico sobre lienzo sobre cartón montado sobre placa de MDF en bastidor de madera reconstituida - 67 x 44 cm

S/T, 2026 - Acrílico, enduido y barniz sobre lienzo sobre cartón montado en bastidor de madera reconstituida - 71 x 44,5 cm


S/T, 2026 - Acrílico y barniz sobre lienzo sobre cartón montado en bastidor de madera reconstituida - 86 x 69 cm

S/T, 2026 - Acrílico, barniz y papel felpa sobre lienzo sobre cartón en bastidor de madera - 21 x 17 cm y 18,5 x 17,5 cm
Estas piezas nacen de una anulación. Cada tela fue inicialmente una pintura de formas precisas, una estructura de información clara que el artista decide sacrificar. Al seccionar el soporte, el dibujo original desaparece, pero sus restos no se dispersan al azar: se reorganizan bajo una nueva sintaxis de geometría dura. El corte aquí no es un accidente, sino una operación geométrica que fragmenta una lógica para fundar otra.
Subyace en este proceso una hipótesis física: si cortáramos la tela y el pigmento de manera infinita, la distinción entre ambos desaparecería. Alcanzaríamos una sustancia única donde el soporte y la imagen son la misma cosa. Estas obras se detienen justo antes de ese final; son estadios de probabilidad capturados en un momento específico.

Aquí no hay corte sino sepultura. A través de capas sucesivas de acrílico, la imagen inicial se desvanece bajo una red de rastros matéricos.
Es una desintegración por saturación, una frecuencia constante de materia que termina por convertir el diseño en una sustancia única. El resultado es una imagen continua donde el fondo todavía se intuye como un fantasma, pero donde todo —forma, rastro y soporte— está en camino de volverse lo mismo, el "fotograma" previo al silencio absoluto, el momento en que la información todavía vibra, pero ya no puede ser descifrada.
S/T, 2026 - Acrílico y barniz sobre cartón en bastidor de madera - 70 x 50,5 cm



S/T, 2026 - Vidrio, cerámica, MDF, madera, eduidos, pinturas y barnices - 105,5 x 40 x 2,5 cm
En este conjunto de obras la materia se reduce a su unidad mínima. Lo que vemos como polvo de vidrio transparente, azul o cerámica rojiza, fue alguna vez una estructura diseñada para albergar otra materia: frascos de galletas, vasos, una maceta, objetos de contención que han colapsado sobre sí mismos. Al triturarlos se anula su función y su volumen original para liberar la sustancia pura. El vidrio y la arcilla ya no limitan un espacio, lo ocupan como una frecuencia cromática y táctil.
En este punto, la jerarquía ha desaparecido por completo. El objeto ya no tiene "adentro" ni "afuera". Al ser reducidos a casi polvo, estos materiales alcanzan una democracia matérica: el vidrio de un frasco cotidiano y la cerámica de una maceta se vuelven indistinguibles de una formación geológica o de un residuo estelar.

S/T, 2026 - Tachas de hierro niquelado, paño lenci, lona de algodón - 135 x 185 cm

Las tachas sobre el paño lenci son la fijación de una sentencia. El paño aquí silencia cualquier pregunta: el número que cayó es el que es, una cartografía donde la probabilidad ya no es una opción sino un territorio conquistado.
A través de una economía visual, esta obra propone una reconciliación con el determinismo, un recordatorio del pensamiento einsteiniano: el azar es una ilusión de nuestra escala de observación.
Esta secuencia es el código fuente de la desintegración que vemos en las paredes: una cascada de puntos que, por pura acumulación, termina por volverse un ruido blanco, un murmullo sordo donde la información es tan densa que se vuelve indistinguible del silencio.
Así, lo digital completa lo analógico operando en la sala como un escribano imperturbable: su función es notarial, está allí para dar fe de la caída. Mientras el ojo del espectador busca formas en las tachas sobre el paño, la pantalla labra el acta de la probabilidad, segundo a segundo, tirada tras tirada, es el registro burocrático de un azar que no descansa, un testigo que anota con frialdad el agotamiento de todas las posibilidades.
S/T, 2026 - video vertical 1080 x 1714 * 1,14 GB - 10' 55''

S/T, 2026 - Tachas de hierro niquelado, paño lenci, cartón prensado sobre MDF en bastidor de madera - 93 x73 cm

Perinola azul, 2026 - Placas de yeso, cartón, madera, eduido, pinturas y barnices; caja de acrílico transparente de 4mm con base de MDF pintado - 23 x 29 x 23 cm


S/T, 2026 - Cartón prensado, contrachapado, madera, eduidos, pinturas y barnices - 43 x 47 x 3,5 cm
S/T, 2026 - Cartón prensado, MDF, pinturas y barniz - 105,5 x 40,5 x 3,5 cm

S/T, 2026 - Cartón prensado, pana, pinturas y barnices sobre placas de MDF en bastidor de madera reconstituida - 73 x 103,5 x 4,5 cm

S/T, 2026 - Cartón prensado, pana, hilos de algodón, papel aluminio, pinturas y barnices sobre placas de MDF en bastidor de madera reconstituida - 123,5 x 103 x 4,5 cm
La pana "desgastada" de fábrica es un producto diseñado para imitar el paso del tiempo, una parodia de la historia: es una entropía controlada y vendida como estética. El corte seco de la geometría desmantela esa imitación, tratando al falso desgaste como un dato industrial más que debe ser sometido al rigor del sistema.
La operación es la misma que con el vidrio o la cerámica: llevar lo doméstico al punto de quiebre. Al seccionar y desplazar estos fragmentos de fatiga comprada, la obra borra la distinción entre lo que es rastro y lo que es diseño. La operación de rearmado neutraliza la intención de la tienda: la tela ya no intenta "parecer" vieja o usada, ahora simplemente es materia bajo presión. En este punto, el brillo artificial del pelo y el falso desgaste se funden con el corte real, alcanzando esa indistinguibilidad donde la mentira del material y la verdad del proceso se vuelven una sola frecuencia monocroma.
Las formas siguen ahí, con sus pesos y sus volúmenes, pero su identidad quiere disolverse en el plano.


Mi producción artística desde 2011 se articula en la tensión entre la rigidez del orden geométrico y la volatilidad de la atmósfera lumínica. A través de construcciones de frentes blancos satinados, investigo el rebote de luz como un efecto y como un material constructivo capaz de erosionar la autonomía del objeto y desdibujar los límites del espacio.
El núcleo de este trabajo reside en una operación técnica precisa: el uso de colores saturados en las superficies de los relieves, invisibles al observador directo. El color no se ofrece como una mancha estática, sino como una fuga o exhalación cromática. Lo que el ojo percibe es el rastro; una vibración que coloniza las adyacencias y el aire, transformando la superficie receptora. Es aquí donde se activa la tinción de esas vecindades: cuando una superficie se tiñe de lo que tiene cerca, las fronteras se vuelven indefinidas. Como aquella experiencia donde una pared blanca se revelaba azul por el reflejo de una puerta oculta, mis piezas demuestran que la identidad de la materia es un suceso compartido. En este intercambio, la pared blanca deja de serlo para convertirse en el soporte de una presencia ajena.
Sostengo que la realidad es un estado transitorio de encuentros donde la noción de otredad se disuelve en las fronteras, no hay una separación tajante entre el objeto y el espacio; ambos se funden en una unidad atmosférica y las obras funcionan como la prueba de que nada existe de forma aislada y que todo límite es, en última instancia, una ficción que la luz se encarga de desmentir.



"Sentado a la mesa del bar, me quedé atrapado por un fragmento de luz. El sol atravesaba una ventana y golpeaba una puerta abierta que yo no podía ver del todo. Sin embargo, el azul intenso de esa puerta se proyectaba con tal fuerza que la pared blanca había desaparecido bajo un tinte atmosférico y fugaz. Fue una lección de física y de engaño: la pared era blanca por convención, pero azul por acontecimiento."



Esta serie se desplaza hacia una genealogía de la forma basada en la disección. No entiendo la obra como una entidad acabada, sino como un estadio transitorio de la materia. Al intervenir mis piezas previas mediante el corte y la fragmentación, inicio una operación de canibalismo constructivo: el residuo de una investigación pasada se convierte en el sustrato de una nueva estructura. Aquí, el corte no es un final, sino una apertura hacia la ruptura de los límites preestablecidos.
Esta investigación sobre la erosión de las fronteras encuentra su anclaje inicial en la serie inspirada en las escolleras de mi ciudad. A partir de una mirada cenital —extrayendo la morfología de estas estructuras desde la cartografía digital—, traduzco esas defensas de piedra en planos que luego son sometidos a la misma disección. En este gesto, la obra emula la erosión constante del agua contra la roca y el aire: una metáfora de cómo el entorno socava lo sólido hasta anular su frontera. Al pintar, fragmentar y rearmar estas escolleras, la separación entre lo construido y lo natural se disuelve.
Al despojar a las piezas de su integridad inicial, los fragmentos se ven obligados a establecer nuevas adyacencias. En esta vecindad material, la frontera —esa línea que definía dónde terminaba una idea y empezaba la otra— se vuelve indefinida. Los bordes expuestos por el corte ya no separan, sino que actúan como puntos de sutura para una composición que desconoce su origen fragmentario. En el ensamblaje de estos restos, ya no existe lo propio o lo ajeno, sino una unidad atmosférica donde el soporte se rinde, finalmente, a la fuerza de su propia reorganización.










Aquí cedo el protagonismo a la gravedad y la capilaridad. Utilizo hilos de algodón que trasladan la materia hacia la tela en un proceso de sedimentación sucesiva. Aquí, la obra se construye por la acumulación rítmica y el tiempo necesario para que la pintura encuentre su lugar. Es una geometría del reposo: una estructura que surge de la decantación, donde la forma final es el registro exacto de una persistencia material.
Este procedimiento de capas superpuestas activa el fenómeno de la asimilación cromática. Al evitar la mezcla física de pigmentos, genero una trama de líneas cuya proximidad extrema provoca un contagio óptico en la retina del observador. Los tonos nuevos emergen de esta vecindad. En esta instancia, la frontera entre las capas se vuelve porosa. Al igual que en mis procesos de corte o rebote lumínico, aquí la otredad se disuelve en el solapamiento. La pintura no se posa sobre la anterior como algo ajeno, sino que la habita y la altera ópticamente. El resultado es una superficie donde la materia ha dejado de ser un agente externo para convertirse en una presencia atmosférica, demostrando que todo orden es, en última instancia, el sedimento de un encuentro.




La utilización de la lona industrial no operaba como un rescate del objeto, sino como la intervención sobre una gramática de franjas ya establecida. Al introducir el cuadrado como unidad de medida y ruptura, inicié un proceso de transmutación donde lo cotidiano fue despojado de su función para ser restituido como un sistema geométrico puro.
Esta evolución ha derivado en una serie donde la verticalidad se manifiesta como una secuencia de pulsiones cromáticas. En la alternancia de rojos, violáceos y blancos, la obra establece una continuidad dogmática que es súbitamente interrumpida. Un corte horizontal actúa como un umbral de subversión: allí, la secuencia se invierte, forzando a la estructura a enfrentarse con su propio espejo.
Este desplazamiento es una alteración formal y también una tensión sobre el límite. El corte divide al plano generando una zona de conflicto donde la lógica descendente colisiona con su inversión. En este encuentro, la frontera entre las series se vuelve indefinida; la adyacencia extrema entre los bloques invertidos anula la jerarquía del orden original. Es una demostración de que la estructura solo revela su verdadera dimensión cuando es sometida a la fractura, consolidando la idea de que la unidad de la obra surge, precisamente, de la anulación de la otredad entre sus fragmentos.








En esta serie, la investigación se desplaza hacia la intervención de la memoria matérica de los textiles de tapicería. Mi trabajo no ignora la preexistencia de la trama; por el contrario, la utiliza como una grilla sobre la cual ejecuta una operación de geometría dura. Al respetar la construcción física del soporte pero alterar radicalmente su diseño y cromatismo, fuerzo una convivencia entre la naturaleza industrial del tejido y la imposición de un orden nuevo.
Esta metodología de superposición genera una tensión dialéctica entre el sustrato y la forma. El diseño original de la tela es desplazado por una estructura geométrica que lo habita, transformando la superficie en un campo de fuerzas donde lo táctil y lo óptico colisionan. En este proceso, el color actúa como un agente que reprograma la percepción del material, obligándolo a abandonar su función doméstica para convertirse en un objeto de puro rigor formal.
La aplicación de esta geometría sobre la trama preexistente radicaliza la anulación de la frontera. Ya no existe una distinción clara entre el soporte y la intervención; ambos se funden en una adyacencia absoluta donde la identidad original de la tapicería se disuelve en la nueva estructura.






Mis primeras investigaciones pictóricas se fundan en la instauración del cuadrado como unidad mínima de sentido y como arquitectura definitiva del soporte. La elección del formato cuadrado responde a la necesidad de un campo de fuerzas neutro, donde la ausencia de predominio direccional permite que la geometría interior opere sin jerarquías externas.
El límite y la frontera dejan de ser accidentes del encuadre para convertirse en el objeto mismo de estudio. La transición del cuadrado al cubo surge como una necesidad de la materia por trascender la bidimensionalidad: es el momento en que la estructura reclama una profundidad fenoménica a través de la luz. Si bien estas obras definen cierto inicio de mi trayectoria, este orden fundacional, es una estructura que resurge cíclicamente en mi producción.



Estas Geodas emergen como un espacio de excepción y confesión matérica, piezas pequeñas y compactas, de superficie satinada e inquebrantable, que se permiten la fractura deliberada para revelar una interioridad carnal. Es una metáfora de la apertura: la idea de que solo a través del quiebre es posible volverse permeable al afecto, a la mirada del otro.
Esta búsqueda de la vulnerabilidad encuentra luego una continuidad orgánica en el uso de vidrios y cerámicas trituradas. Aquel quiebre representado en el yeso se vuelve ahora una acción física radical: el objeto se desintegra para liberar su luz y su color en forma de sedimento. Al encapsular estos restos pulverizados, la obra ya no solo muestra la herida, sino que construye una nueva materialidad a partir de lo roto, transformando el residuo en una superficie de rebote lumínico inalterable.


Los elementos geométricos que se encastran, atraviesan o brotan de la fibra funcionando como un exoesqueleto que devuelve la estructura a lo fragmentario. La geometría reclama su dominio sobre la irregularidad del desecho.




El desarrollo artístico de Alejandro Zoratti Calvi es el resultado de una intersección constante entre la rigurosidad técnica, el pensamiento filosófico y la sensibilidad perceptiva. Formado académicamente como Realizador y Profesor Superior en la Escuela de Artes Visuales “M. Malharro” de Mar del Plata —institución en la que ejerció la docencia y desempeñó cargos directivos—, su práctica ha evolucionado desde una sólida base en pintura, escultura y grabado hacia una investigación contemporánea sobre la materia y la luz.
Su formación temprana como Técnico Químico y sus estudios de Filosofía en el Centro Claretiano de Córdoba subyacen en su metodología de taller, permitiéndole abordar materiales industriales y procesos de sedimentación con una precisión técnica y una profundidad conceptual que indaga en la ontología del objeto. Esta búsqueda se complementa con su trayectoria en las artes escénicas y la música vocal, habiendo integrado agrupaciones de prestigio como el grupo vocal Ma Non Troppo (1999/2001), el Coro de Cámara de la UNMdP (2011/2019) y el Florilegium Musicum (2016/2017). Su experiencia como autor y director de puestas escenográficas y musicales le ha otorgado una visión integral del espacio expositivo, donde la obra no solo se observa, sino que se habita.
Gestión y Escena Local
Su labor como gestor cultural se inició con la dirección artística de "London" (2011/2012), un proyecto pionero de transformación de espacios urbanos en puntos de referencia para las artes visuales. Fue también creador de "Espacio Bar" (E.A.V. Malharro, 2017/2019) y, actualmente, dirige Galería PERCEPTO (desde 2023), donde el diálogo con otros artistas nutre su propia labor curatorial.
Su producción forma parte de un núcleo histórico que ha sostenido y expandido la abstracción geométrica en la escena marplatense. Su participación recurrente en el ciclo "Arte en el Centro", bajo la coordinación de Pablo Hansen, lo sitúa como un referente de la serie Abstracción Geométrica y de exhibiciones colectivas de peso conceptual. Desde la geometría analítica de sus series históricas hasta sus procesos actuales de fragmentación y rebote lumínico, su obra busca capturar la tensión entre el orden y la entropía.
1. Exposiciones
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2026 | "Cuando todo sea lo mismo" – Muestra individual, Galería PERCEPTO.
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2024 | "Chocolate a las siete" – Muestra Individual, Galería PERCEPTO, Mar del Plata.
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2024 | Torre Maral Explanada – Muestra Compartida, Mar del Plata.
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2023 | "Irregularidades" – Muestra Colectiva, Arte en el Centro, Mar del Plata.
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2020 | Primer Salón de Pintura – Arte en el Centro, Mar del Plata.
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2016 / 2019 | "Abstracción Geometría" – Muestras Colectivas, Arte en el Centro, Mar del Plata.
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2014 | Salón Provincial de Artes Visuales de Santa Fe – Museo Rosa Galisteo Rodríguez.
2. Gestión Cultural, Curaduría y Montaje
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2023 - Presente | Director de Galería PERCEPTO: Gestión integral del espacio, diseño de convocatorias participativas y selección de jurados, curadores y activaciones.
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2023 - Presente | Curaduría y Escritura: Redacción de textos curatoriales, ensayos de sala y catálogos digitales para las exhibiciones de Galería PERCEPTO.
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2023 - Presente | Diseño de Montaje: Dirección técnica y espacial de muestras, con énfasis en el diálogo entre la arquitectura del salón, la obra y el rebote lumínico.
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2017 - 2019 | Gestión Institucional: Creador y gestor de "Espacio Bar" (Escuela de Artes Visuales “M. Malharro”).
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2011 - 2012 | Dirección Artística: Proyecto "London" (Centro, Mar del Plata). Transformación de espacio urbano en desuso en punto de referencia para las artes visuales.
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1994 - 1998 | Dirección de Arte y Escenografía: Diseño y montaje para las puestas escénicas "Requiem" y "La mejor de las noticias" (Pinamar).
3. Diseño Gráfico y Comunicación Visual
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2023 - Presente | Galería PERCEPTO: Diseño integral de identidad, catálogos digitales de exhibición y sistemas de comunicación estratégica para plataformas digitales.
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2016 - 2017 | Florilegium Musicum: Diseño de identidad original, carpeta de difusión, videos y programas de mano (Versiones originales).
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2011 - 2016 | Coro de Cámara de la UNMdP: Desarrollo de la identidad visual original y piezas de comunicación institucional (Versiones originales).
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2011-2012 | "London": Diseño integral de identidad, catálogos digitales de exhibición, difusión de actividades y sistemas de comunicación estratégica.
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1994 - 1998 | Dirección de Arte: Escenoarquitectura y piezas gráficas para "Requiem" y "La mejor de las noticias" (Pinamar).
Trayectoria Anterior
Con una presencia activa en la escena artística desde la década de 1990, su obra ha sido exhibida en espacios de referencia nacional y regional, destacándose la muestra "Artistas actuales de Mar del Plata" en el Fondo Nacional de las Artes (Buenos Aires, 1993) y su participación en el Museo Municipal de Arte "Juan Carlos Castagnino", donde integró salones de escultura y la emblemática exposición "Los Escultores" (1994 y 1998). Asimismo, su trabajo ha formado parte de la agenda del Centro Provincial de las Artes "Teatro Auditorium" y de diversas sedes de la Universidad Nacional de Mar del Plata.
Realizador visual, gestor, músico y docente, Alejandro Zoratti Calvi entiende la práctica artística como una construcción colectiva. Actualmente, divide su tiempo entre la producción de obra propia y la dirección curatorial de Galería PERCEPTO, consolidando un espacio de referencia para el arte contemporáneo regional.

2014 | Salón Provincial de Artes Visuales de Santa Fe – Museo Rosa Galisteo Rodríguez.
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2016 | Gráficas. London, Centro de Arte.


1995/1996 | Escenoarquitectura. "La Mejor de las Noticias", Pinamar.

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1996 | Escenoarquitectura. "Requiem", Pinamar.
2017 | Logo, videorealización. Florilegium Musicum, institucional promo.
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2012 | Logo. Coro de Cámara de la Universidad Nacional de Mar del Plata.
